España cerró el último balance anual con una cifra récord: 14.986 presuntas negligencias médicas reportadas, unas 41 reclamaciones al día.
Detrás de cada número hay un paciente que necesita una prueba pericial sólida. Y ahí está el problema: faltan peritos médicos cualificados. Conseguir un informe riguroso, y un médico dispuesto a ratificarlo ante el juez, se ha convertido en un obstáculo que alarga los procesos durante años.
Como perito médico, lo veo a diario: el daño no termina con el acto sanitario, también se prolonga en el procedimiento.
Hacen falta médicos con formación específica en valoración del daño y pericia judicial, que sepan fundamentar un informe y defenderlo en sala.
Más peritos formados significa procesos más ágiles y mejor justicia para pacientes y profesionales.
